La Costa Brava es uno de esos destinos que nunca decepciona. Calas de agua cristalina, pueblos medievales enclavados entre rocas, gastronomía de nivel y una luz mediterránea que lo hace todo más bonito. Si estás pensando en visitarla y no sabes por dónde empezar, esta guía es para ti.
Para nosotros suele ser una escapada habitual desde Barcelona. Aquí te contamos los pueblos que más nos han enamorado, con nuestros restaurantes favoritos en cada uno.
Table of Contents
ToggleCadaqués
Si hay un pueblo que define la esencia de la Costa Brava, ese es Cadaqués. Casas blancas encaladas, callejuelas empedradas, una bahía protegida del viento y un ambiente bohemio. Aquí vivió y trabajó Salvador Dalí.
El acceso es por una carretera de montaña sinuosa desde Roses o Llançà, lo que ha mantenido al pueblo relativamente tranquilo comparado con otros puntos de la costa. Vale mucho la pena pasear por el casco antiguo, visitar la iglesia de Santa María y acercarse a la Casa Museo Dalí en Portlligat.
No te pierdas: el Cap de Creus, a pocos kilómetros, es el punto más oriental de la Península Ibérica y uno de los paisajes más salvajes de Cataluña.
Dónde comer: Restaurant Es Balconet
Port de la Selva
A pocos kilómetros de Cadaqués pero con un ambiente completamente diferente. Port de la Selva es un pueblo de pescadores auténtico, tranquilo, con un paseo marítimo bonito y muy poca masificación turística. Es uno de esos sitios que los que lo conocen repiten año tras año.
Cerca del pueblo está el Monasterio de Sant Pere de Rodes, que vale muchísimo la pena visitar por las vistas panorámicas que ofrece sobre la costa.
Dónde comer: L’Ancora
Nosotros nos alojamos en el Hotel Spa Porto Cristo para pasar el fin de semana.
Tossa de Mar
Tossa de Mar tiene uno de los cascos medievales más espectaculares del Mediterráneo. La Vila Vella — la ciudad amurallada que se posa sobre el mar — es Patrimonio Nacional y una de las imágenes más icónicas de la Costa Brava. Pasear por sus calles al atardecer, con las murallas iluminadas y el mar de fondo.
Las playas son también de las más bonitas de la costa sur, con aguas muy tranquilas y arena fina.
Dónde comer: La Grotta
Palamós
Palamós es un pueblo con mucha vida propia, más allá del turismo. Puerto pesquero activo, mercado, buena gastronomía y playas tranquilas. Es famoso sobre todo por sus gambas, consideradas entre las mejores del Mediterráneo.
El Museu de la Pesca es una visita muy interesante para entender la cultura marinera de la zona.
Dónde comer: Restaurant La Galera
Pals
Pals es uno de los pueblos medievales mejor conservados de toda Cataluña. El barrio gótico del Pedró, con sus torres, callejuelas de piedra y vistas al Empordà, parece sacado de otra época. Y a pocos kilómetros tiene algunas de las mejores playas de la zona, como Platja de Pals o la Platja Illa Roja.
El arroz de Pals tiene Denominación de Origen propia — es uno de los pocos arrozales del norte de Cataluña y le da a los platos de la zona un sabor especial.
Dónde comer: Restaurant La Vila
Begur y Sa Tuna
Begur es uno de esos pueblos que lo tiene todo: un castillo medieval con vistas, arquitectura única, y a pocos minutos algunas de las calas más bonitas de la Costa Brava.
Sa Tuna es una de esas calas — pequeña, recogida, con el pueblo de pescadores al borde del agua. Si vas en temporada baja o temprano por la mañana, te la encontrarás casi sola.
Consejo: Llafranc y Calella de Palafrugell
Blanes y Lloret de Mar
Son los destinos más turísticos y masificados de la Costa Brava, especialmente en verano. Tienen las playas más largas y más servicios, pero han perdido parte del encanto de los pueblos más pequeños. Son buenas opciones si buscas ambiente, animación nocturna o alojamiento a precios más asequibles.
En Lloret, si quieres comer bien alejándote del turismo, ve a Cala Canyelles.
Dónde comer: El Trull (Cala Canyelles, Lloret)
Consejos prácticos para visitar la Costa Brava
La mejor época: junio y septiembre son los meses ideales — buen tiempo, agua caliente y mucha menos gente que en julio y agosto.
Cómo moverse: el coche es prácticamente imprescindible para llegar a las calas más bonitas y a pueblos como Cadaqués o Port de la Selva. En temporada alta, los aparcamientos se llenan muy pronto — llega antes de las 10h o usa los parkings de pago y entra a pie.
Los pueblos del norte (Cadaqués, Port de la Selva, Llançà) son más salvajes, auténticos y menos masificados. Los del sur (Tossa, Lloret, Blanes) son más accesibles y con más servicios.
Reserva restaurantes con antelación en fines de semana y en julio-agosto — los mejores se llenan días antes.
Otros artículos que pueden interesarte: